domingo, 19 de noviembre de 2017

Blas de Otero / Puente de piedra de Zamora



Puente de Piedra (Zamora)
Arquitectura románica.
A partir del siglo XII


DELANTE DE LOS OJOS

Puente de piedra, en Zamora,
sobre las aguas del Duero.
Puente para labriegos, carros,
mulas con campanillas, niños
brunos.
Vieja piedra cansada
de ver bajo tus arcos
pasar el tiempo.
Junto a la orilla, baten
las aceñas, España
de rotos sueños.
Cuando el poniente pone
sutil el aire  y rojo
el cielo,
el puente se dibuja
tersamente, y se oye
gemir el Duero.


domingo, 12 de noviembre de 2017

J.P. Eckermann / Puesta de sol en un puerto



Puesta de sol en un puerto
1639
Pintura barroca francesa
 Museo del Louvre, Paris 


 “Viernes, 10 de abril. «Mientras  llega la sopa, voy a darle algo que le regale la vista». Con esas amables  palabras, Goethe puso ante mí un tomo con paisajes de Claudio de  Lorena. Eran los primeros cuadros de este  gran maestro que yo veía. Me produjeron una impresión extraordinaria, y mi asombro y mi delicia aumentaban a medida que, una tras otra, iba volviendo las hojas. Sentía con  máximas artísticas constantemente repetidas del gran maestro, la intensidad de las masas de sombra acá  y allá repartidas, el potente resplandor del Sol en el fondo y su reflejo en el agua, que hacían que la impresión producida fuese de gran claridad  y decisión. Admiraba también el arte con que cada cuadro formaba por sí  un pequeño mundo, pues nada existía que no estuviese en consonancia  con el ambiente dominante y no contribuyese a acentuarlo. Ya fuese  un puerto en que descansaban unos  barcos y en que se veían activos  pescadores y magníficos edificios próximos al agua ; ya una comarca sombría, de colinas, con cabras que pastaban ; un arroyo y un puentecito,  un poco de boscaje Y algunos árboles  umbrosos bajo los cuales toca un  pastor su flauta ; bien una comarca  pantanoso con aguas quietas, que en el calor del verano daban la impresión de un agradable fresco ; el cuadro era siempre absolutamente uno;  nada había en él de extraño, siempre cosa impropia de aquel ambiente. 
«Ahí tiene usted un hombre perfecto - dijo Goethe - que ha pensado y sentido bellamente, y en cuya alma moraba un mundo que no es fácil encontrar afuera. Sus cuadros poseen la mayor verdad, pero ni sombra de realidad. Claudio de Lorena conocía de memoria el mundo real, hasta en sus menores detalles, y lo empleaba como medio de expresar el mundo que alberga en su alma hermosa. Ésta es la verdadera idealidad, la que sabe servirse de tal modo de medios reales, que la verdad que resulta produce la ilusión de ser real.»

“Conversaciones con Goethe”


domingo, 5 de noviembre de 2017

Francisco de Miranda / Acrópolis de Atenas



Acrópolis de Atenas
Arquitectura clásica griega.
S. V a. C.

Primero el famoso templo de Minerva, cuyo centro está arruinado por haberse volado con una cantidad de municiones de guerra y pólvora que había dentro, al tiempo en que le pusieron sitio los venecianos, efecto de una bomba que estos arrojaron. Sin embargo, los dos frontones que se conservan aún, y la mayor parte del pórtico –orden dórico y sin base la columna– dan la más bella y noble idea que quiera discurrirse de este noble edificio. Los bajo relieves que corren por toda la cornisa y frontón son de exquisitísimo gusto y hacen echar de menos los que faltan. Los del frontón principal faltan del todo, porque los venecianos, queriéndolos llevar, los dejaron caer a tierra y se rompió todo… Las columnas son sin pedestal y acanaladas, lo que produce un muy bello y sencillo efecto. ¡Oh, qué sublime monumento! ¡Todo cuánto he visto hasta aquí no vale nada en comparación! De aquí pasamos a otro templo que está inmediato, llamado de Erecteón. Este es de orden jónico y aunque no de un buen todo, están sus partes trabajadas con tanto primor y gusto que causan verdaderamente admiración. Los capiteles jónicos de sus columnas y singularmente las volutas de estas, merecen ser el modelo de su especie, con preferencia a las que se ven en el teatro de Marcelo y de la Fortuna Viril, en Roma. Pegado y formando como un pórtico a este mismo templo, están las Cariátides, que son cinco mujeres, estatuas de mármol muy bien trabajadas y que sostienen el pórtico, formando como un orden de arquitectura que produce buen efecto. Los propileos, o puertas de entrada, están confundidos con otros pedazos de mampostería moderna que se han atravesado y no se puede formar aquella bella idea que seguramente debía dar este soberbio edificio, del gusto y espíritu de Pericles. Bajamos abajo para observar una luz que se dice arde constantemente en el centro del muro; mas no es otra cosa que una gran grieta y la transparencia del mármol que forman aquel reflejo con la luz que da por fuera al edificio.

Diario de viaje a Grecia y Turquía (1786) 

domingo, 29 de octubre de 2017

Vicente Blasco Ibañez / La maja desnuda



Francisco de Goya
La maja desnuda
1790-1800
Museo del Prado. Madrid.

El pintor contempló con delectación aquel cuerpo desnudo, graciosamente frágil, luminoso, como si en su interior ardiese la llama de la vida, transparentada por las carnes de nácar. Los pechos firmes, audazmente abiertos en ángulo, puntiagudos como magnolias de amor, marcaban en sus vértices los cerrados botones de un rosa pálido. [...]

Era la mujer pequeña, graciosa y picante; la Venus española, sin más carne que la precisa para cubrir de suaves redondeces su armazón ágil y esbelto. Los ojos ambarinos, de malicioso fuego, desconcertaban con su fijo mirar; la boca tenía en sus graciosas alillas el revuelo de una sonrisa eterna; en las mejillas, los codos y los pies, el tono de rosa mostraba la transparencia y el fulgor húmedo de esas conchas que abren los colores de sus entrañas en el profundo misterio del mar.

Vicente Blasco Ibañez.
La maja desnuda. 1906

domingo, 22 de octubre de 2017

Athos Dimoulás / Auriga de Delfos



Auriga de Delfos
Escultura griega. Estilo severo
474 a. C.
Museo Arqueológico de Delfos

El auriga de Delfos

Cuando te vi no pregunté
con exactitud qué llevabas en las manos.
Inmediatamente sentí que conduces
algo de gran importancia; la excelencia
del carro del sol.
Tu atención no podía
centrarse entonces en nada
efímero y terrenal; algo de altura,
algo único parece que examinas.

Y mostraba tu serenidad
que exclusivamente para eso
habías nacido.

Athos Dimoulás
Ποιήματα (Poemas), 1951

domingo, 15 de octubre de 2017

Luís Antonio de Villena / Idilio




Idilio
1868 


EL VIAJE INFINITO DEL ARTE MODERNO

Dicen que se quedaba en silencio.
Largas horas. En silencio.
Se llama sufrir. No es agua muerta. Un pantano
en silencio. Hay vértigos adentro.
Una sierra eléctrica, brutal, que zumba a veces.
Y no lo sé. Sufrir. Y de repente
Las piernas del Idilio de Fortuny. Como voz de vida.
Y hablaban interminablemente después.
¿Quién dijo la palabra motriz? ¿Qué dices cuando dices, etc...?
Te juro que me tiene sin cuidado.
Lo que quiero es ser feliz,
solo algo más que mantenerme en pie.
¿Saber? También saber. Y joder. Y mirar cuadros.
Pero apenas nunca ocurre.
¿Hablo? ¿Digo?
Largas horas. Fatiga.
Dijo: El Estado, nos está masacrando el Estado...
Y ella le miró delicadamente, anochecía:
Creo que esa luz rojiza está intentando decirnos algo.

Asuntos de delirio

domingo, 8 de octubre de 2017

Francisco Brines / Santuario de Delfos



Arquitectura griega.
Delfos (Fócida, Grecia)


Después del espectáculo brillante, del entusiasmo
de la apretada multitud,
poseído de una creciente repugnancia,

He subido las laderas de Delfos,
en donde el sol enloquecía los moribundos gritos de las aves,
y he asistido desde el mísero templo, desde el lugar famoso
de las antiguas vanidades (nidal de la rapiña,
trofeo de la guerra, solar arruinado de las artes,
cáscara de la vida),
a ese momento que justifica al hombre,
pues otra vez yo ví como su rostro se mudaba,
y la emoción de aquel hundido valle de olivos silenciosos
reposando en el mar
apagaba la luz del fatigado cuerpo adolescente,
y lo dejaba como una piedra desvaída, de oro;
y pude así pensar,
con el terror que da el conocimiento más profundo,
en el azar de los encuentros de los hombres,
no sólo en el espacio,
también en la oquedad ilímite del tiempo.
(…)
Relato superviviente (Fragmento)