domingo, 24 de abril de 2016

Georges Borrow / Haram de la mezquita de Córdoba


Haram de la mezquita de Córdoba
Arte islámico español
Ss. IX-X


La Catedral, único edificio notable de Córdoba, como ya he dicho, es acaso el templo más extraordinario del mundo. Fue en su origen, como todos saben, una mez­quita, erigida en los días más brillantes de la dominación árabe en España. Era de planta cuadrangular y de techo bajo, sostenido por infinidad de redondas columnas de mármol, pequeñas y finas, muchas de las cuales subsis­ten aún, y ofrecen al primer golpe de vista la apariencia de un bosque de mármol; la mayor parte de ellas, sin embargo, fueron quitadas cuando los cristianos, después de expulsar a los muslimes, quisieron transformar la mez­quita en catedral, como, en efecto, la transformaron par­cialmente, levantando una cúpula y despejando en el in­terior un cierto espacio para hacer el coro. Tal como hoy está el templo parece pertenecer en parte a Mahoma, y en parte al Nazareno; y aunque la mezcla de la pesada arquitectura gótica con el aéreo y delicado estilo de los árabes produce un efecto algo raro, todavía el edificio es magnífico y grandioso, y muy adecuado para suscitar el respeto y la veneración en el ánimo del visitante.

  1. Georges Borrow
    La Biblia en España

domingo, 17 de abril de 2016

Cristina Peri Rossi / El viajero sobre el mar de nubes


El viajero sobre el mar de nubes
1818
Hamburger Kunsthalle. Hamburgo
Pintura romántica alemana



EL VIAJERO SOBRE EL MAR DE NUBES

Ha ascendido hasta la solitaria cima del mundo
escarpada cima en medio de las nubes

Ha ascendido hasta la misteriosa cima del fin del mundo
donde el cielo se funde con el mar
(incestuosas nubes, incestuosas olas)
y no sabe dónde está.

Se yergue de espaldas – solitario mástil en la densidad de la niebla-
y contempla la vasta inmensidad
como quien contempla a Dios
Inaudita y silenciosa visión revelación
un paso más allá de la cima
un paso más allá de la muerte
donde toda contemplación
es contemplación de la contemplación.

Cima sin regreso
altura segada
que al ascender encuentra
en la inabarcable inmensidad
el espejo de la propia pequeñez.

Cristina Peri Rossi
Las musas inquietantes

viernes, 1 de abril de 2016

William Gibson / Drac del Parc Güell


Drac del Parc Güell (Barcelona)
Modernismo
1900-1914
  

Yacía de bruces sobre una superficie áspera. Abrió  los ojos. Un sendero de piedras redondas, húmedas de lluvia. Se incorporó, rodando sobre sí mismo, y vio el  panorama brumoso de una extraña ciudad, con el mar  a lo lejos. Había torres, algo así como una iglesia, nervaduras insensatas y espirales de piedra tallada... Se  volvió y descubrió un enorme lagarto que se deslizaba  en su misma dirección a lo largo de una pendiente, las fauces abiertas. Bobby pestañeó. Los dientes del lagarto eran pedazos de cerámica manchada de verde,  un lento hilo de agua lamía sus labios de porcelana  azul. La cosa era una fuente, sus flancos recubiertos  por miles de fragmentos de cerámica destrozada. Dio  media vuelta, enloquecido por la proximidad de la  muerte. Hielo, hielo, y una parte de él supo entonces con toda exactitud lo cerca que en realidad había estado de ella en la sala de su madre.          
Había unos bancos extrañamente curvos, cubiertos  con el mismo vertiginoso mosaico de porcelana, y árboles, hierba... Un parque.   
            -Extraordinario - dijo alguien. 
Un hombre, se levantó de su asiento en uno de los bancos en forma de serpiente. Tenía una prolija mata de pelo gris, un rostro bronceado y redondo, gafas sin montura que magnificaban sus ojos azules-. Pasaste directo aquí, ¿verdad?
            -¿Qué es esto? ¿Dónde estoy?
            -En el Parque Güell. Barcelona, si prefieres.
            -Usted mató a Jackie.

“Conde Cero”