domingo, 18 de septiembre de 2016

Friedrich Nietzsche / El caballero, la muerte y el diablo




Alberto Durero
El caballero, la muerte y el diablo
Renacimiento alemán
1513
  

Que nadie intente debilitar nuestra fe en un renacimiento ya inminente de la Antigüedad griega; pues en ella encontramos la única esperanza de una renovación y purificación del espíritu alemán por la magia de fuego de la música. ¿Qué otra cosa podríamos mencionar que, en la desolación y decaimiento de la cultura de ahora, pudiese despertar alguna expectativa consoladora para el futuro? En vano andamos al acecho de una única raíz que haya echado ramas vigorosas, de un pedazo de tierra sana y fértil: por todas partes polvo, arena, rigidez, consunción. Aquí un hombre aislado y sin consuelo no podría elegir mejor símbolo que el caballero con la muerte y el diablo, tal como nos lo dibujó Durero, el caballero recubierto con su armadura, de dura, broncínea mirada, que emprende su camino de espanto, sin que lo desvíen sus horripilantes compañeros, y, sin embargo, desesperanzado, sólo con el corcel y el perro. Nuestro Schopenhauer fue un caballero dureriano de este tipo: le faltaba toda esperanza, pero quería la verdad. No existe su igual.

Friedrich Nietzsche “El nacimiento de la tragedia”

domingo, 11 de septiembre de 2016

Mercedes Cortázar / Afrodita de Cnido


S. IV a. C.



LA AFRODITA DE CNIDO

I
el visitante
te sorprende
en el baño
cuando miras
el reflejo de tu piel
en las aguas que te rodean.
si levantas los ojos
puedes ver a Rodas
en la distancia,
pero sigues observando
tu reflejo,
el mármol
transformado en piel,
el dulce juego de la luz
en la transparencia
de tu cuerpo.

II
cabalgando sobre los blancos corceles,
-- olas espumosas del mar divino --
atraviesas los que te anuncian
con conchas y trompetas,
chorreando algas y océano.
ignoras a los tritones,
áurea hija de Zeus,
cuando pasas con tus níveos brazos
domando el pináculo de la onda
que te propulsa
y te entrega
a la amorosa
y rosada playa donde,
finalmente,
reposas.

III
no truecas la caricia
por el cetro del Cronión,
y si usas el oro
es para verte
reflejada en él.
ante ti caen las espadas
y se yerguen los sueños.
la mullida esperanza
espera
en la alcoba
donde tú oficias
el lascivo
olvido
de la guerra.


IV
te escondes
en el gineceo,
y ni la furibunda noche,
ni el adusto viento
logran que depongas tu arco
y sueltes tu carcaj,
lleno de broncíneas flechas
con flamíferas puntas
-- regalo de las Parcas
de la negra muerte.
en el regazo de tu madre
pasas la noche,
recostando tu rostro
sobre el bordado ceñidor
del amor y el deseo
-- infante travieso --
tramando a quién
traspasarás mañana.



lunes, 5 de septiembre de 2016

Luis de Góngora / El Escorial


Monasterio de El Escorial (Madrid)
Siglo XVI

DE SAN LORENZO EL REAL DEL ESCORIAL

Sacros, altos, dorados capiteles,
Que a las nubes borráis sus arreboles,
Febo os teme por más lucientes soles
Y el cielo por gigantes más crueles.


Depón tus rayos, Júpiter; no celes
Los tuyos, Sol; de un templo son faroles
Que al mayor mártir de los españoles
Erigió el mayor rey de los fieles.

Religiosa grandeza del Monarca
Cuya diestra real al Nuevo Mundo
Abrevia, y el Oriente se le humilla.

Perdone el tiempo, lisonjee la Parca
La beldad desta Octava Maravilla,
Los años deste Salomón Segundo.




domingo, 28 de agosto de 2016

Espido Freire / San Jorge y el dragón.



San Jorge y el Dragón
c. 1455-60
Pintura renacentista italiana del quattrocento
Temple sobre lienzo
National Gallery, Londres

  
Tres meses después, cuando yo ya conocía bien los secretos que esperaba que me desvelara, ella regresaba de nuevo a su casa y a la National Gallery. Había encontrado trabajo en ella como vigilante al poco de llegar.
En los primeros días en Londres, yo giraba en torno a la National Gallery como un perro abandonado. Pensaba que si no encontraba alumnos, o si las clases resultaban demasiado caras, podría entrar a trabajar allí, como ella. Rondaba la sala 58, en la que los santos y santas de Crivelli parecían levitar sobre sus dedos larguísimos y sus pies inacabables, y las postales que envié por aquellas fechas se desplegaban para mostrar el mismo cuadro: San Miguel y el diablo bermejo.
Me gustaba también Ucello, cómo su San Jorge caballero implacable destrozaba al dragón que mantenía presa a la princesa, y cómo ella continuaba en su lugar, digna y erguida, hasta que aquella lucha hubiera terminado. La princesa de Tintoretto escapaba despavorida mientras el santo cumplía con su misión divina. La muchacha de Ucello era tan inhumana como la luz de la luna en el cuadro diurno, como la concentrada saña de San Jorge, o el irregular patrón del césped que los rodeaba. Junto a ellos el dragón, con sus ocelos de mariposa en las alas, se arrastraba por el suelo, herido, inevitablemente enternecedor.
“Diabulus in música”

lunes, 22 de agosto de 2016

Emma Lazarus / Estatua de la Libertad

La Libertad iluminando el mundo
Nueva York



EL NUEVO COLOSO
  
No como el gigante de bronce de la fama griega
de conquistadores miembros a horcajadas de tierra a tierra;
aquí en nuestras puertas del ocaso bañadas por el mar, se yergue
una poderosa mujer con una antorcha, cuya llama
es el relámpago aprisionado, y su nombre,
Madre de los exiliados. Desde su mano de faro
brilla la bienvenida para todo el mundo; sus apacibles ojos dominan
el puerto de aéreos puentes que enmarcan las ciudades gemelas,
"¡Guarden, antiguas tierras, su pompa legendaria!" grita ella
con silenciosos labios. "Dame tus cansadas, tus pobres,
tus hacinadas multitudes anhelantes de respirar en libertad,
el desdichado desecho de tu rebosante playa,
envía a estos, los desamparados que arrojó la ola, a mí
¡Yo alzo mi lámpara detrás de la puerta dorada!"

domingo, 14 de agosto de 2016

Francisco Brines / Frescos de Arezzo


1452-60
Pintura renacentista italiana


MUROS DE AREZZO

Dentro de aquella descarnada iglesia
la nave era una sombra, cuyo aliento
era un vaho de siglos, y en la hondura
vimos la luz sesgando el alto muro.
Y el sueño humano allí, con los colores
del más ardiente engaño, las cenizas
del deseo de un hombre sepultadas
en árbol, en corcel, séquito o ángel.
No puso fantasía ni invención:
sobre la faz del hombre y de la tierra
dejó el orden debido; y admiramos
no la belleza física, la imagen
de nuestra carne serenada. Suma
de perfección es la cabeza humana,
sin fuego de alegría y sin tristeza;
ni altiva ni humillada bajo el arco
del aire azul, tan quieta la mirada
que deja a los caballos sin instinto,
sin crecimiento natural al árbol.

Se nos narra una historia de este mundo;
el pretexto remoto de unos seres
como nosotros mismos, mas sabemos
que el bien y el mal aquí no son pasiones.
La pintada pared nos muestra el sueño
que abolió nuestra escoria: son iguales
el moribundo y el que ama, reyes
y palafreneros, montes o lanzas,
la desnudez y el atavío, sol
o noche, los piadosos y el guerrero,
la sed y la coraza, quien vigila
y el dormido en la tienda, la señora
y sus damas, el estandarte rojo
y el sepulcro, el joven y el anciano,
la indiferencia y el dolor, el hombre
y Dios.
            
Enamorado alguna vez,
y haciendo realidad el viejo sueño
de una mejor naturaleza, quiso
la perfección. Recordando el amor,
la dicha mantenida, sus pinceles
conservaron los hábitos y gestos
terrenales, copió la vida toda,
y a semejanza de él, aunque visible,
un aire hermoso y denso allí respiran
logrando un orden nuevo que serena:
feliz; sin libertad, vive aquí el hombre.

Palabras a la oscuridad.

domingo, 7 de agosto de 2016

Alexander Blok / Gamayun




Gamayun. El ave profética.
1897
Museo de Bellas Artes de  Daghestan, Makhachkala, Rusia.




GAMAYUN, AVE PROFÉTICA
(Cuadro de Vasnezóv)

Sobre las superficies planas de las aguas infinitas,
Por la puesta del sol vestidas de púrpura
Ella profetiza y canta
Sin fuerzas ya para levantar sus alas turbadas...
Profetiza el yugo de los bárbaros feroces,
Una serie de ejecuciones sangrientas,
El terremoto, el hambre y el fuego,
La fuerza de los malvados y la muerte de los justos...
Abarcada del terror eterno
Arde con el amor de su faz hermosa,
Pero en la verdad profética suenan
Los labios secos, sangrientos.