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sábado, 10 de noviembre de 2018

Carles Riba / Templo de Poseidón



Templo de Poseidón
Cabo Sunión. Grecia.
Arquitectura cásica griega.
Orden dórico.
S. V a.C.


¡Súnion! Te evocaré desde lejos con un grito de alegría,
a ti y a tu sol leal, rey de la mar y del viento: 
por tu recuerdo, que me yergue feliz de sal exaltada, 
con tu absoluto mármol, noble y antiguo yo como él.
¡Templo mutilado, desdeñoso de las otras columnas 
que en el fondo de tu salto, bajo la ola riente, 
duermen la eternidad! Tú velas, blanco en la altura, 
por el marinero, que por ti ve bien dirigido su rumbo; 
por el ebrio de tu nombre, que a través del desnudo monte bajo
va a buscarte, extremo como la certeza de los dioses; 
por el exiliado que entre arboledas sombrías te vislumbra 
súbitamente ¡oh preciso, oh fantasmal! y conoce
por tu fuerza la fuerza que le salva de los golpes de azar, 
rico de lo que dio, y en su ruina tan puro.


Carles Riba. “Elegía II”,  Elegías de Bierville




domingo, 5 de noviembre de 2017

Francisco de Miranda / Acrópolis de Atenas



Acrópolis de Atenas
Arquitectura clásica griega.
S. V a. C.

Primero el famoso templo de Minerva, cuyo centro está arruinado por haberse volado con una cantidad de municiones de guerra y pólvora que había dentro, al tiempo en que le pusieron sitio los venecianos, efecto de una bomba que estos arrojaron. Sin embargo, los dos frontones que se conservan aún, y la mayor parte del pórtico –orden dórico y sin base la columna– dan la más bella y noble idea que quiera discurrirse de este noble edificio. Los bajo relieves que corren por toda la cornisa y frontón son de exquisitísimo gusto y hacen echar de menos los que faltan. Los del frontón principal faltan del todo, porque los venecianos, queriéndolos llevar, los dejaron caer a tierra y se rompió todo… Las columnas son sin pedestal y acanaladas, lo que produce un muy bello y sencillo efecto. ¡Oh, qué sublime monumento! ¡Todo cuánto he visto hasta aquí no vale nada en comparación! De aquí pasamos a otro templo que está inmediato, llamado de Erecteón. Este es de orden jónico y aunque no de un buen todo, están sus partes trabajadas con tanto primor y gusto que causan verdaderamente admiración. Los capiteles jónicos de sus columnas y singularmente las volutas de estas, merecen ser el modelo de su especie, con preferencia a las que se ven en el teatro de Marcelo y de la Fortuna Viril, en Roma. Pegado y formando como un pórtico a este mismo templo, están las Cariátides, que son cinco mujeres, estatuas de mármol muy bien trabajadas y que sostienen el pórtico, formando como un orden de arquitectura que produce buen efecto. Los propileos, o puertas de entrada, están confundidos con otros pedazos de mampostería moderna que se han atravesado y no se puede formar aquella bella idea que seguramente debía dar este soberbio edificio, del gusto y espíritu de Pericles. Bajamos abajo para observar una luz que se dice arde constantemente en el centro del muro; mas no es otra cosa que una gran grieta y la transparencia del mármol que forman aquel reflejo con la luz que da por fuera al edificio.

Diario de viaje a Grecia y Turquía (1786)