miércoles, 19 de enero de 2022

Antonio de Zayas / Cecilia de Gonzaga





Pisanello (Antonio de Puccio Pisano)
Medalla de Cecilia Gonzaga.
Circa 1447
Arte renacentista del Quattrocento. 


Cecilia de Gonzaga

 

Sobre un tapiz de imaginarias flores

vese estampada la convexa frente

y el rígido perfil adolescente

de una virgen de pálidos colores.

Numen de provenzales trovadores

o de un tríptico imagen inocente

su impúber seno palpitar no siente

a impulsos de la fe ni los amores.

El cabello raquítico tirante

circunda en vueltas mil cándida cinta

como corona del marqués de mantuano.

Alma así de una edad agonizante

a la heredera de Gonzaga pinta

el arte ingenuo del pintor Pissano.  

 Antonio de Zayas

Retratos antiguos









Según el profesor Vicente J. Nebot, aunque Zayas afirmaba que el poema alude a la medalla que el artista realizó de Cecilia Gonzaga, es casi seguro, por la precisa descripción que hace, que sus versos se refieran a la pintura sobre tabla «Retrato de una princesa de Este»





 


lunes, 15 de noviembre de 2021

Luis Alberto de Cuenca / Las tres hermanas


 Jacopo Negretti, apodado Palma il Vecchio
Las tres hermanas
1518
Pintura del Renacimiento. escuela veneciana.
Gemäldegalerie de Dresde. Alemania.

Había tres hermanas en mi sueño. Tres soles
en la bruma del mundo, tendidas en el cielo
como en un sucio lecho que ellas iluminaban
a fuerza de blancor. tres minas de diamantes
para cortar las rocas desgastadas y oscuras.
Y venían de arriba con la luz en las manos a
encender una lámpara  que alumbrase mi alcoba
por el resto del tiempo. Y a la luz de esa lámpara
las paredes del cuarto se volvían espejos
parlantes que decían. « Ha llegado tu hora ».
Y, como tres burbujas, las hermanas del sueño
flotaban el aire un brevísimo instante
y desaparecían

«Las tres hermanas»
Por fuertes y fronteras (1996):

 


lunes, 18 de octubre de 2021

Joan Margarit / Perro atado con una cadena


Perro atado con una cadena
Pintura barroca holandesa. Siglo XVII.
Museo del Hermitage de San Petersburgo.



EN UNA EXPOSICIÓN

Todos pasan de largo frente al cuadro.
Después de los Durero y de los Rembrandt,
estoy mirando un perro atado a una cadena
que, hirsuto y con señales de sus viejos castigos,
solamente vigila el horizonte.
De la misma manera que una brisa,
si sopla con constancia,
puede mecer y hundir puentes de hierro,
siento una humilde fuerza remover emociones
que he callado a lo largo de mi vida.

Paulus Potter, pintor del diecisiete
que yo desconocía, pintó el perro
que hoy es parte de un orden y en mi interior vigila.

Joan Margarit                                                                           
Se pierde la señal. (2012)                                                         

sábado, 10 de noviembre de 2018

Carles Riba / Templo de Poseidón



Templo de Poseidón
Cabo Sunión. Grecia.
Arquitectura cásica griega.
Orden dórico.
S. V a.C.


¡Súnion! Te evocaré desde lejos con un grito de alegría,
a ti y a tu sol leal, rey de la mar y del viento: 
por tu recuerdo, que me yergue feliz de sal exaltada, 
con tu absoluto mármol, noble y antiguo yo como él.
¡Templo mutilado, desdeñoso de las otras columnas 
que en el fondo de tu salto, bajo la ola riente, 
duermen la eternidad! Tú velas, blanco en la altura, 
por el marinero, que por ti ve bien dirigido su rumbo; 
por el ebrio de tu nombre, que a través del desnudo monte bajo
va a buscarte, extremo como la certeza de los dioses; 
por el exiliado que entre arboledas sombrías te vislumbra 
súbitamente ¡oh preciso, oh fantasmal! y conoce
por tu fuerza la fuerza que le salva de los golpes de azar, 
rico de lo que dio, y en su ruina tan puro.


Carles Riba. “Elegía II”,  Elegías de Bierville




domingo, 8 de julio de 2018

J. W. von Goethe / Villa Capra



Andrea Palladio
Villa Capra ( Villa la Rotonda)
Arquitectura renacentista italiana del Cinquecento.
1566
Vicenza


Hoy he visitado la suntuosa casa llamada La Rotonda, situada en una agradable colina, cosa de media legua de la ciudad. Es un edificio cuadrado que encierra una sala redonda, iluminada con luz zenital. Por los cuatro costados se sube ancha escalinata que conduce á un pórtico, formado de seis columnas jónicas. Quizás la arquitectura no desplegó nunca mayor lujo. El espacio de las escalinatas y pórticos es mucho más grande que el de la casa misma; pues cada lado, aisladamente, podría ser fachada de un templo. Del interior puede decirse que es habitable, pero no cómodo. La sala tiene bellas proporciones; los cuartos también, más apenas serían suficientes para las necesidades de una familia opulenta en su residencia de verano. En cambio es siempre espléndida, desde cualquier lado que se la mire, gracias al país en que se halla emplazada. Ofrecen gran variedad la masa del edificio y las columnas salientes á los ojos del que lo observa en derrededor, y la idea del propietario fundador realizóse entera, porque deja tras de sí un grande y buen fideicomisario y un monumento sensible de sus riquezas. Y así como el edifico vese de manera admirable desde todos los puntos de las cercanías, de igual modo la vista desde él es de lo más agradable.



domingo, 10 de junio de 2018

Marilina Rébora / Retrato de abuelo con nieto



Domenico Ghirlandaio
Retrato de abuelo con nieto
Pintura renacentista italiana del Quattrocento
1490
Museo del Louvre

El niño mira inmóvil la cara del abuelo,
del todo indiferente al punzó de su traje
o al reflejo plateado del bien peinado pelo
o al fondo con azul del lejano paisaje.

Es la nariz violenta, ridículo modelo,
lo que el nieto no ha visto en ningún personaje
y que atrae la mirada de inquisitivo anhelo,
mientras posa la mano sobre el rico ropaje.

Delicioso perfil en su inocencia grato.
Delicadas facciones en brusca diferencia-
se han querido acentuar con uno, otro retrato-:

el del anciano, exento de mayores arrugas,
quizá para mostrar más la cruel excrecencia
de la nariz, asiento de vinosas verrugas.



domingo, 29 de abril de 2018

Rafael Alberti / La Romería de San Isidro.




La Romería de San Isidro 
1820-1823
Pinturas negras
Museo del Prado de Madrid



MANCO (quitándole la bota). - ¡Trae para acá esa bota! Hay poco. También los otros tienen sed.
CIEGO.- ¿Los otros? ¿Sois muchos? ¿Qué estáis haciendo aquí?
MANCO (con un gesto, indicando a los demás que no hablen).-Preguntas tú demasiado.
CIEGO.- No veo.
MANCO (rápido).- ¿De dónde diablos vienes? ¿Con qué gentes andabas? ¿Adónde ibas?
CIEGO (en tono creciente).-  ¡No veo! ¡No veo! ¡No veo!
MANCO (palpándole la ropa).- ¡Responde! ¡Responde! (Gritándole) mientras le quita la guitarra y la sacude.) ¿Qué traes ahí, dentro de la guitarra? ¿Qué es lo que traes? Habla.
CIEGO (seguro) pero con furia).- ¡Na­da! ¡Nada! ¡Rómpela, si te parece! ¡No veo! ¡No veo! Vengo de la Pradera. Soy de la comparsa del Tuerto, del Cojo, del Bizco, del Manco, de todos los lisiados y piojosos de Madrid. ¡Regístrame! ¡Desnú­
dame! ¡Párteme los andrajos! ¡Haz trizas la guitarra! ¡No veo! ¡No veo!
MANCO (devolviéndole el instrumento).- Creí... Hay quienes pasan noticias al francés...
CIEGO.-Odio al extranjero. Ya ni sé cómo es. Pero lo escucho, lo siento siempre aquí, agarrado en mi carne. El me sacó la vista de los ojos.
VIEJA 1 (apareciendo). - jJi, ji! Yo conozco a ese hombre...
ESTUDIANTE.- ¿Y por qué te lo guar­daste en el buche, murciélago?
VIEJA l.- Echaba un sueñecito entre los sacos. Antes era un buen mozo. ¡Las flores con pimienta que le habrá dicho a mi hermosura! ¡Y con las manos no se quedaba corto! ¡Ji, ji!
CIEGO (riendo).- ¿Estás aquí, lendre­ra de la reina, arruga del infierno, esco­bajo de todos los bacines, mojón con fle­cos del más sumido ojete de la Corte? (Buscándola con un brazo extendido.) Ven que te tiente esa pechuga seca de gallina... (Comienza de nuevo el cañoneo.) ¡Zambomba!
MANCO.-En esta barricada se ríe todo el mundo. Que se vaya el que llore. Aquí no estamos para eso, sino para luchar y morir si es preciso, pero con la risa en la boca. (Arrecia el cañoneo. A una indica­ción del MANCO, todos suben a la barri­cada, ayudando al CIEGO a entrar en ella.)
¡Tirad, tirad, cobardes! ¡Somos los mis­mos del 2 de mayo! ¡Los acuchillados y pateados de la Puerta del Sol! ¡Los resu­citados de la Casa de Campo y las orillas del Manzanares! ¡Más vais a llorar luego que nosotros reírnos ahora!
CIEGO (en lo más alto de la barricada, rompiendo a cantar con la guitarra, co­reado por todos).
¡Madrid, qué bien resistes
los bombardeos!
De las bombas se ríen
los madrileños!
(Ríen todos hasta alcanzar el agudo más alto. Después, silencio, quedando la ba­rricada en penumbra. Del fondo del sa­lón avanzan dos milicianos de la guerra ci­vil española tarareando, en sordina, la canción anterior: «¡Madrid, qué bien resistes!...» Van vestidos como en los pri­meros meses de la contienda, año 1936. El MILICIANO 1 lleva un brazo en cabes­trillo; el 2, una linterna de luz potente, que va enfocando, mientras habla, por to­dos los rincones, paredes y techos del sa­lón.)
MILICIANO 1. - Andan desesperados esta noche.
MILICIANO 2.-Están cayendo bombas cerca del Museo. Pensé que alguna había hecho blanco. Va a ser difícil que se escape. Pronto se evacuarán las obras más famosas. Se las llevarán lejos, a sitios más seguros. Aquí son un peligro. Los técnicos trabajan sin descanso. Hay cuadros tan enormes -ya los viste en los sótanos- que no sé cómo van á poder salir por las puertas. Ahí estaban colgados los de Go­ya: La carga de los mamelucos en la Puer­ta del Sol y Los fusilamientos de la Moncloa. Y, adentro, los Ticiano, los Velázquez...
MILICIANO l .- ¡Vaya días de noviem­bre, camarada! Arde Madrid. No olvida­remos este 1936.
MILICIANO 2.-Se combate en Usera, en la Casa de Campo, en el Manzanares, en el Puente de los Franceses, en la Mon­cloa, en la Ciudad Universitaria... ¡Y con qué furia, compañero!
MILICIANO l.- ¡Lástima estar aquí! A mí me hirieron en la sierra…
MILICIANO 2.-Creyeron que entraban. Se han visto moros perdidos hasta por la Gran Vía.
MILICIANO l.-En el Puente de To­ledo, las muchachas del barrio sur se han portado como leonas.
MILICIANO 2.-Combate todo el mun­do. Chicos y grandes. Con piedras, con botellas de líquido inflamable, con armas viejas sacadas de no se sabe dónde. (Se encaminan hacia el lateral izquierdo del primer término.)
MILICIANO l.-Madrid está casi cerca­do. Pero no pasarán.
MILICIANO 2 (iniciando el mutis).­¡No pasarán! Ni con ayuda de alemanes, de moros, de italianos, de portugueses... (Ya desaparecidos los dos.) ¡No pasarán!
Noche de guerra en el Museo del Prado